TRAUMA CRANEAL conmocional y no conmocional: síntomas y consecuencias

Trauma de la cabeza

Cuando se trata de Trauma de la cabeza, en inglés Traumatic Brain Injury (o TBI), nos referimos a todas aquellas condiciones en las que el cráneo es golpeado o golpea un objeto o superficie (el clásico "Golpe a la cabeza") causando algún tipo de daño en el cráneo, el cerebro o las estructuras que lo rodean. El traumatismo craneoencefálico es un indicador frecuente, sobre todo en el grupo de edad entre 15 y 25 años, con una prevalencia en constante aumento en los últimos años, llegando a 200 - 300 casos por 100.000 personas.

Causas de lesiones en la cabeza

los causas principal de Trauma de la cabeza son muy heterogéneos entre sí, pero todos tienen en común la presencia de un fuerte impacto del cráneo contra una superficie. Por tanto, podemos incluir:

  • Accidentes de tráfico, especialmente entre los más jóvenes. Representa la causa principal de Trauma de la cabeza, especialmente en los casos de accidentes con ciclomotores y motocicletas, en los que se golpea la cabeza, protegido o no con casco, contra el suelo o contra otro vehículo;
  • Caídas accidentales, a las que las personas mayores son particularmente propensas;
  • Deportes, particularmente los de lucha libre, como boxeo o artes marciales;
  • Actos de violencia y agresión, mediante instrumentos contundentes, disparos, armas blancas, etc.….

Este evento está definido "Lesión primaria" y pueden producir diferentes daños en función del tipo de objeto contra el que colisiona el cráneo: fractura de cráneo, lesiones cerebrales, contusiones, laceraciones, hemorragias cerebrales, hematomas epidurales o subdurales, etc ... Estas lesiones se pueden dividir en dos grupos:

  • Trauma cerrado, es decir, aquellos que no reportan ninguna interrupción de la piel;
  • Trauma abierto, es decir, aquellos en los que hay una interrupción de la integridad de la piel.

Consecuencias de una lesión en la cabeza

Dentro del organismo, comenzando por el lesión primaria, Se desencadena una serie de eventos bioquímicos que siguen al trauma inicial y por esta razón se definen como "lesiones secundarias":edema cerebral, debido a la acumulación de líquidos tras la laceración postraumática de los vasos, lahematoma cerebral, o lahidrocefalia, una condición en la que hay un aumento de la presión dentro de las cavidades cerebrales llamadas "ventrículos".

Todo esto ayuda a incrementar la presión dentro de caja craneal, hasta una condición definida "Hipertensión intracraneal", si tiene síntomas neurológicos graves y debe tratarse de inmediato. Otra lesión secundaria importante es el hallazgo de infecciones tisulares en el interior del cráneo, como meningitis y abscesos, a buscar especialmente si el traumatismo ocurrido es de tipo abierto.

Otro tipo de traumatismo craneoencefálico es el daño axonal, que es un daño generalizado del parénquima cerebral relacionado con la desaceleración repentina o aceleración angular de la cabeza y su contenido, con "desgarro" de las fibras nerviosas. En casos graves, puede conducir a una pérdida de conciencia inmediata e irreversible incluso en ausencia de lesión visible en la cabeza o el cerebro después del trauma.

La clasificación de los traumatismos craneoencefálicos tiene en cuenta la gravedad del evento en función de los síntomas que el paciente informa y toma el nombre de Escala de coma de Glasgow (o GCS). Se basa en tres parámetros que le permiten encuadrar al paciente de forma fácil y rápida:

  • Apertura de los ojos. Con este parámetro, el médico evalúa la capacidad de respuesta del paciente mediante la apertura de los ojos. Pueden darse de 1 a 4 puntos, en función de la rapidez de la respuesta y la posible utilización de estímulos, verbales o dolorosos;
  • Respuesta verbal. El médico intenta entablar una conversación con el paciente, formulando preguntas sencillas y evaluando la calidad de la respuesta y la articulación de las palabras individuales. Para este parámetro se dan desde 1 punto, equivalente a la falta de respuesta del paciente, hasta 5 puntos, que indican una buena capacidad de interacción;
  • Respuesta motora. Este criterio, por otro lado, evalúa la capacidad de mover las extremidades siguiendo una orden precisa del médico o, si esto no es posible, mediante una estimulación dolorosa (a menudo se usa un pellizco para este propósito). Se dan desde 1 punto, correspondiente a una falta de respuesta a ambas estimulaciones, hasta 6 puntos, equivalente a una obediencia a la orden verbal.

La puntuación puede variar desde un mínimo de 3 puntos, a los que se asocia una condición de inconsciencia marcada y profunda, hasta un máximo de 15 puntos, coincidiendo con un examen perfectamente normal. A lo largo de esta escala, podemos tener tres clasificaciones de trauma a través de la puntuación obtenida por el paciente individual:

  • Entre los 13 y los 15 años, indica un traumatismo menor;
  • Entre 9 y 12, indica trauma moderado;
  • Entre 3 y 8, indica traumatismo severo.

La lesión en la cabeza en el recién nacido está en el niño tiene pautas bien definidas y diferentes con respecto al trauma en adultos, debido a la diferente consistencia de los huesos craneales y las diferentes vías diagnósticas y terapéuticas.

Trauma de la cabeza

El trauma en el cráneo puede provocar daños en el hueso craneal o su contenido, el cerebro.

Síntomas y traumatismo craneoencefálico

Los síntomas dependen de la entidad y tipo de traumatismo craneoencefálico, así como del área cerebral afectada y del tipo de daño que afecta al órgano principal de nuestro cuerpo, el cerebro. LA síntomas pueden estar presentes en las fases postraumáticas inmediatas, pero también pueden aparecer varias horas o días después del evento.

Existe la posibilidad de perder el conocimiento inmediatamente después del trauma y esta condición se llama "conmoción cerebral" o "conmoción cerebral". los lesión emocional en la cabeza por tanto, se caracteriza por pérdida de consciencia y se reconoce fácilmente que el paciente tiene amnesia, es decir, no recuerda nada de lo sucedido durante el episodio, y la duración de este síntoma se correlaciona con la gravedad del evento traumático: cuanto mayor es la duración de la amnesia, mayor será el grado de lesión. En traumatismo craneoencefálico no conmocional falta de predicción de la conciencia después del evento agudo.

En caso de trauma leve y contundente, también podemos experimentar síntomas físicos como dolor de cabeza, náuseas, vómitos, sensación de ligereza en la cabeza, falta de coordinación motora, falta de equilibrio, mareos, sensación de zumbidos y silbidos auditivos, mal sabor de boca, visión alterada (borrosa, doble o sensación de cansancio en los ojos), cansancio y letargo, o un cambio en los patrones de sueño; entre las cognitivas, en cambio, pueden presentarse cambios bruscos de humor o comportamiento, alteraciones en la memoria y concentración, confusión o déficit de atención. Estos síntomas pueden surgir incluso horas después de la lesión en la cabeza (síntomas tardíos).

En caso de trauma cerebral moderada o grave, además de todos los síntomas físicos de traumatismo facial o craneal leve, puede haber dilatación de las pupilas de uno o ambos ojos, dificultad para hablar, pérdida completa de coordinación, agitación, convulsiones hasta un estado de profunda inconsciencia; desde el punto de vista cognitivo, existen serias alteraciones en el comportamiento, en el mantenimiento de la atención durante mucho tiempo, en las relaciones sociales, en la capacidad de juzgar, razonar y pensar. Si el paciente es un niño, puede tener dificultades para comunicar esta gama de síntomas. Los signos clínicos que deben inducir la sospecha de traumatismo craneoencefálico se caracterizan por un llanto inconsolable y persistente, aumento de la hostilidad e irritabilidad así como la obstinada negativa a ingerir cualquier tipo de alimento.

Diagnóstico de traumatismo craneal

Ahí diagnóstico El traumatismo craneoencefálico se plantea primero mediante el examen físico del área afectada. Se buscan todos los posibles signos de la caída (como bulto, laceraciones cutáneas, hematoma, posibles fracturas con posible aplastamiento del cráneo), evaluando inmediatamente el estado neurológico del paciente a través del GCS y el diámetro de las pupilas, estabilizando luego las funciones vitales alteradas del paciente (ventilación, flujo y presión arterial, etc.).

Después de haber recogido una cuidadosa historia clínica sobre los posibles factores de riesgo relacionados con la caída (como el uso de antiagregantes plaquetarios o anticoagulantes para otras patologías, vejez, epilepsia previa), sin embargo, es necesario utilizar técnicas de imagen neurológica, dirigido a detectar la presencia de algún daño neurológico relacionado con la caída o sus posibles complicaciones (como sangrado). Por los menores costos, por la confiabilidad de las imágenes y por la mayor velocidad de ejecución, el Tomografía computarizada (TC), lo que permite evaluar la posible presencia de hemorragia cerebral, edema cerebral o lesiones del tejido nervioso.

Ahí Resonancia Magnética Nuclear (IRM), en cambio, permite mayor información sobre el daño secundario al trauma, como la isquemia y el daño neurológico, y por tanto el pronóstico a largo plazo, pero se lleva a cabo más tarde, ya que se requieren largos períodos de tiempo para la correcta adquisición de imágenes.
Otras técnicas principales de neuroimagen utilizadas pueden ser:

  • Radiografía, ahora reemplazado por TC;
  • Angiografía, para ser utilizados en caso de traumatismo penetrante del cráneo ya que detectan una posible afectación y / o alteraciones estructurales de los vasos craneales;
  • Tomografía a Problema de Positrón (PET), para evaluar el metabolismo y la actividad neurológica de la zona afectada.

Esta condición no debe subestimarse a largo plazo. Es posible que el paciente, durante el curso postraumático, pueda sufrir síntomas nunca antes experimentados y que deben ser monitoreados cuidadosamente por el médico: entre estos, es necesario prestar mucha atención a posibles dolores de cabeza severos, a manifestaciones de epilepsia postraumática. u otras alteraciones temporales de la conciencia, déficits cognitivos y motores e infecciones. Por tanto, es necesaria la evaluación a largo plazo de la funcionalidad del cerebro, también a través del ElectroEncefalograma (o EEG), que estudia y monitoriza la actividad eléctrica del paciente, y la presión intracraneal. Los estudios deberán ser más profundos y serializados en casos de traumatismo craneoencefálico severo.

Terapia de trauma de cabeza

Cuál es el tratamiento específico para los resultados de una lesión en la cabeza? Después de haber estabilizado todos los parámetros vitales y de haber enmarcado el sitio del trauma y cualquier daño asociado, el camino terapéutico se basa principalmente en la gravedad del evento traumático. En casos de lesión leve en la cabeza, se puede usar / recomendar lo siguiente:

  • Paracetamol, si el paciente refiere dolor en la zona afectada. Se evitan los demás fármacos antiinflamatorios, ya que tienen una mayor actividad anticoagulante y podrían provocar un empeoramiento del cuadro clínico, como posibles hemorragias cerebrales;
  • Oxígeno de alto flujo, para mantener una alta oxigenación de los tejidos;
  • Descanso completo de cualquier tipo de actividad física y mental, como usar teléfonos o computadoras;
  • Fluidos intravenosos calentados, para evitar la hipotensión y la hipotermia del paciente;
  • Antipiréticos y antieméticos, en caso de fiebre y vómitos que no se puedan detener.

Además de los fármacos utilizados en las lesiones leves en la cabeza, se necesita uno en los casos moderados a graves. terapia más complejo:

  • Ingreso a una unidad de cuidados intensivos, donde se monitorean constantemente los signos vitales, y posteriormente a neurocirugía, si es posible drenar el sangrado y corregir cualquier deformidad del cráneo con cirugía;
  • Diuréticos osmóticos, para reducir la extensión de la hemorragia intracraneal y favorecer su reabsorción;
  • Terapia con antibióticos de amplio espectro, especialmente si el esqueleto óseo craneal está particularmente dañado y no es muy estable;
  • Analgésicos más fuertes, como opioides débiles, hasta el uso de sedantes en casos particularmente graves;
  • Benzodiazepinas, para sofocar posibles ataques epilépticos.

Rehabilitación y recuperación postraumática

Después del estado agudo, el paciente es dirigido a un proceso de rehabilitación, manejado por médicos profesionales y dirigido a la recuperación física, funcional y psicológica del paciente traumatizado. En el territorio italiano hay muchos centros de rehabilitación neurológica, especializada en la recuperación funcional y psicológica tras eventos neurológicos como ictus, hemorragias cerebrales o traumatismo craneoencefálico.

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