MESENTERE: anatomía, funciones, patologías

Mesenterio

¿Qué es el mesenterio?

Si nos hubieras hecho esta pregunta hace poco más de un año, te hubiéramos respondido: es una pliegue del peritoneo, en el que fluyen vasos sanguíneos, linfáticos y nervios, que ancla el intestino delgado (o intestino delgado) a la pared posterior del abdomen, permitiendo los movimientos peristálticos de forma relativamente libre y asegurando el aporte de nutrientes y oxígeno. Hoy, sin embargo, a la luz de descubrimientos recientes en este sentido te respondemos de otra manera: el Mesentere es un órgano del cuerpo humano. Pero, ¿qué es un órgano? ES' una unidad anatómica capaz de realizar funciones específicas. Por tanto, hoy el Mesentere ya no es “parte de otra cosa”, sino que es en sí mismo una unidad funcional, capaz de garantizar el cumplimiento de tareas específicas. En un artículo publicado en la edición de noviembre de 2017 de una de las principales revistas médicas, "The Lancet - Gastroenterology & Hepatology", el profesor Coffey, irlandés, definió los criterios que delimitan el mesenterio como un órgano de estructura continua, y ya no como accesorio y tejido desordenado. Por tanto, habrá que considerarlo en el futuro a la par con el resto de órganos, partiendo de la fase de diagnóstico y finalizando con la fase terapéutica, con posibilidades de investigación particulares.

Anatomía y estructura del mesenterio

Entonces, ¿cuáles son sus funciones? Para decir esto, como siempre en la medicina, es necesario investigar primero su estructura, tanto microscópica como macroscópica; de hecho es siempre la forma que se adapta a la función, y es precisamente a partir del estudio de la morfología del Mesenterio que se ha reclasificado como Órgano. Así que vayamos a descubrirlo.

A continuación, se muestran algunos conceptos clave:

  • El mesenterio es una extensión del gran saco que rodea la pared interna del abdomen, el peritoneo.
  • Su origen en el peritoneo traza una línea oblicua en la pared posterior del abdomen, que se denomina raíz del mesenterio.
  • Está formado por dos capas (llamadas láminas) hechas del mismo tejido que el peritoneo del que se originan (mesotelio peritoneal), entre las cuales fluyen vasos sanguíneos, vasos linfáticos, nervios y tejido conectivo.
  • Por tanto, podemos imaginar las láminas como dos rebanadas de pan y los vasos, los nervios y el tejido conectivo como relleno. En el "llenado" abundan los ganglios linfáticos, es decir, las "costumbres inmunológicas" que controlan todo lo que proviene del lumen intestinal.
  • Desde la pared abdominal posterior el mesenterio avanza y llega a las asas del Intestino Delgado, que están envueltas por las dos láminas, que las anclan de esta forma a la pared.
  • Con el abdomen abierto, presenta pliegues que le hacen asumir una forma de abanico, y tiene un color amarillento, en el que los vasos sanguíneos son visibles en forma de franjas rojo-azul muy finas y densas.

A nivel macroscópico, aparece como un pliegue que se origina en la pared posterior delabdomen, oblicuamente de arriba a abajo y de izquierda a derecha. En particular, el raíz del mesenterio (así se identifica el origen parietal de este órgano) se origina en la parte superior izquierda al nivel de la flexión duodenal-yeyunal (es decir, una especie de arrodillamiento de la cuarta porción del duodeno, que se lleva hacia adelante inclinándose hacia abajo, desde donde el Yeyuno, segunda porción del intestino delgado) y termina en la parte inferior derecha al nivel de la articulación sacroilíaca derecha (por lo tanto, donde la columna vertebral se articula con la pelvis).

Por tanto, hemos visto desde Dónde está origina el mesenterio. Pero comoen cambio, ¿surge del peritoneo? Debemos imaginar que a nivel de la raíz, esta fina lámina serosa que es el peritoneo parietal se abre en dos, dejando una pequeña hendidura en el medio; las dos porciones en las que se divide se deslizan luego una sobre otra en dirección a las asas intestinales, acogiendo las mencionadas estructuras vasculares y nerviosas, que se insinúan entre las dos láminas al nivel de la fisura dejada en la pared. Y aquí el mesenterio está, pues, formado por dos láminas, una a la derecha mirando hacia arriba y la otra a la izquierda mirando hacia abajo, que, como las rebanadas de pan en un bocadillo, acogen estructuras que se dirigen a las asas intestinales. De hecho, es precisamente aquí donde terminan las dos hojas, envolviendo la pared intestinal.

Mesenterio y órganos intraabdominales

Órganos abdominales conectados a través del mesenterio.

¿Cuánto mide la carretera que divide el punto de partida del de llegada? Muy poco en las extremidades, por tanto a nivel del ángulo duodenal-yeyunal y de la válvula ileocecal (que representan respectivamente la primera y última porción intestinal alcanzada por el mesenterio), mientras mucho más a medida que se avanza hacia el centro; por lo tanto, es fácil entender cómo las extremidades son las regiones donde se permite el menor grado de movimiento, y viceversa para los bucles medianos: como para un perro con correa, cuanto más largo sea, más libre tendrá el perro para moverse y para cubrir un mayor ángulo de movimiento, y viceversa. Dado que la raíz, en la pared abdominal, mide entre 10 y 20 centímetros de largo, mientras que se sabe que el intestino tiene unos pocos metros de largo, hasta 7, inevitablemente el mesenterio tendrá que doblarse varias veces para poder acomodar distalmente una estructura tan larga, asumiendo una forma que recuerda mucho a la de un abanico parcialmente abierto.

Así hemos descrito el mesenterio de forma macroscópica. Pero si nos acercáramos más y más, observándolo primero a simple vista, como puede hacer un cirujano durante una operación abdominal, y luego con la ayuda de microscopios, como puede hacer un patólogo, ¿qué veríamos? En primer lugar, a primera vista, notaríamos la red vascular densa que lo atraviesa: debajo de la fina hoja traslúcida, los vasos arteriales y venosos se asomaban para cubrir toda el área. Pero no solo: con la ayuda de la palpación, sería posible constatar la presencia de pequeñas estructuras con una forma vagamente ovalada, similar a las lentejas; son los ganglios linfáticos, del cual el sistema gastroentérico está abundantemente abastecido, y entre los cuales el mesenterio ciertamente no es una excepción. La abundancia de ganglios linfáticos significa sobre todo una cosa: hay una fuerte presencia de células inmunes en el mesenterio, por lo tanto, un control importante de todo lo que transita o permanece dentro del intestino. De hecho, los ganglios linfáticos se comportan como estaciones de control colocadas a lo largo del trayecto de los vasos linfáticos: controlan que no haya nada extraño, de “no propio”, y si no, desencadenan las reacciones encaminadas a eliminarlo.

Pero sabemos lo compleja que es la respuesta inmune, rica en regulaciones y contrarregulaciones, gobernada por mecanismos que a menudo aún están ocultos o poco claros para nosotros. Basta pensar en la autoinmunidad, el proceso por el cual nuestro sistema inmunológico ataca las estructuras de nuestro organismo como si fueran extrañas: a menudo, por qué, cómo, cuándo y sobre la base de qué estímulos ambientales y genéticos, este fenómeno no ocurre. todavía está claro; esto es de especial importancia en el contexto de la patología entérica, en la que un papel tristemente conocido lo juega una patología de carácter autoinmune pero aún con un pronóstico desfavorable y con muchos aspectos por aclarar, la enfermedad de Crohn. Por tanto, el Mesenterio y todo su sistema inmunológico representan ciertamente al mismo tiempo una fuente de defensa, pero también un factor desconocido y una posible fuente de nuevos descubrimientos fisiopatológicos y terapéuticos sobre algunas enfermedades, intestinales y de otro tipo.

Funciones del mesenterio

Al describir la estructura del mesenterio, ya hemos mencionado o al menos sugerido muchas de las funciones del mesenterio, a la espera de que otras, ahora solo hipotetizadas, sean comprobadas con el paso del tiempo por la investigación científica, ojalá revolucionando el mundo de la gastroenterología y no. solamente. Así que enumerémoslos:

  • Función mecánica: ancla de las asas intestinales a la pared abdominal posterior, asegurando no solo la estabilidad anatómica (evitando, por ejemplo, la temible torsión intestinal) sino también al mismo tiempo la posibilidad de movimiento.
  • Funcion de vigilancia inmunologica: seguimiento del medio intestinal, con el desencadenamiento de respuestas inmunes, agudas o crónicas, locales o sistémicas, ante la presencia de bacterias (aprovechamos para recordar la enorme importancia que tienen flora bacteriana intestinal normal asume en el mantenimiento de la homeostasis, o equilibrio, de todo el organismo: es posible que una alteración de la flora conduzca a alteraciones en órganos distantes precisamente a través del desencadenamiento de procesos inmunes a nivel de los ganglios linfáticos peri-intestinales, como los mesentérico).
  • Regula la inflamación y el proceso de coagulación sanguínea (observación realizada exclusivamente en modelos animales y por tanto objeto de investigación especialmente en lo que se refiere a las posibles implicaciones favorables en el campo de la cirugía abdominal).

Enfermedades del mesenterio:

Aparte de lo comentado anteriormente sobre las posibles implicaciones en patologías entéricas y no entéricas, el Mesenterio hasta la fecha reconoce fundamentalmente a la neoplásica y la inflamatoria como patología primaria (es decir, afecta principalmente a este mismo órgano y no a otros).

  • Tumores benignos: afortunadamente son más frecuentes, y son principalmente miomas y lipomas (recuerda: el sufijo -oma indica la benignidad de la lesión, mientras que el prefijo indica el origen tisular de la lesión: en este caso, por tanto, mioma indicará una neoplasia benigno del tejido fibroso conectivo, mientras que el lipoma es una neoplasia benigna del tejido adiposo). Aparecen como masas que también pueden ser de tamaño considerable antes de dar síntomas y, por lo tanto, a menudo se diagnostican por casualidad durante las investigaciones por otras razones. En ocasiones, sin embargo, alcanzan dimensiones tales que provocan síntomas, como dolores vagos o meteorismo (de hecho, la masa puede comprimir el intestino, provocando un estancamiento de material aguas arriba de la estenosis, que al ser fermentado por las bacterias de la flora produce gas y por tanto meteorismo) .
  • Tumores malignos: están representados principalmente por mesotelioma es leiomiosarcoma (leiomio- indica el origen del músculo liso, mientras que -sarcoma significa neoplasia maligna del tejido conectivo; mesotelioma, en cambio, indica la neoplasia maligna que se origina en el mesotelio de las membranas serosas, en este caso el peritoneo). Los síntomas son los inespecíficos de las neoplasias (pérdida de peso, fatiga repetida, anorexia ...), y en algunos casos la presencia de ascitis, a veces quilosa (es decir, el líquido libre en la cavidad abdominal está formado por linfa, de color y consistencia muy similar a la leche, que rezuma de los vasos linfáticos bloqueados por el tumor).
  • Linfadenitis mesentérica: inflamación de los ganglios linfáticos mesentéricos, generalmente secundaria a una infección intestinal. Se expresa con dolor abdominal y fiebre, y posiblemente síntomas debidos a la infección (diarrea, vómitos ...). La inflamación termina con el tratamiento eficaz de la infección subyacente.
  • Mesenteritis: inflamación aguda o crónica del mesenterio, generalmente secundaria a enfermedades del sistema digestivo (tuberculosis intestinal, enfermedad de Crohn u otras enfermedades infecciosas o inflamatorias). Se presenta con engrosamiento fibrótico difuso del abanico mesentérico. Una inflamación primaria del mesenterio es la mesenteritis retráctil, caracterizado por engrosamiento y retracción del abanico mesentérico, con las consiguientes alteraciones de la motilidad intestinal hasta la oclusión completa.

Todas estas patologías pueden diagnosticarse mediante TC abdominal o ecografía abdominal. Estas técnicas de diagnóstico también son cruciales para probar una posible espesamiento del mesenterio, debido a la inflamación y frecuentemente a la exudación de líquido linfático.

 

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