HEMORRAGIA CEREBRAL o ACV HEMORRAGICO: causas, síntomas, terapia y pronóstico

Hemorragia cerebral o accidente cerebrovascular hemorrágico

L 'hemorragia cerebral es una patología del distrito cerebrovascular correspondiente a una fuga de sangre de un vaso del cerebro, ya sea arterial o venoso, que provoca sangrado en el interior del cráneo. Esta extravasación de sangre provoca déficits neurológicos severos y rápidamente progresivos en muy poco tiempo según la zona cerebral afectada por la lesión. Son la segunda causa más común de accidente cerebrovascular, después de la oclusión vascular (accidente cerebrovascular isquémico).

Clasificación de hemorragias cerebrales.

Existen numerosas clasificaciones de hemorragias cerebrales, pero la más utilizada se centra en el sitio donde se produce esta patología. Se dividen en:

  1. Hemorragias cerebrales o intraaxiales: el foco de la enfermedad se encuentra en el interior del cerebro (por eso se denominan "hemorragias cerebrales"). Se incluyen en este grupo las hemorragias intraparenquimatosas y las hemorragias intraventriculares.
  2. Hemorragias extraaxiales: el sitio está siempre dentro del cráneo, pero fuera del tejido nervioso cerebral. En esta categoría encontramos hemorragias epidurales, hemorragias subdurales (hematoma subdural) y hemorragias subaracnoideas.

En este artículo, nos centraremos en particular en las hemorragias del cerebro o del distrito intraaxial.

Entre hemorragias cerebrales, podemos tener dos posibles sitios de sangrado:

  1. Intraparenquimatoso, o dentro del parénquima cerebral y cerebeloso, o dentro cerebro y cerebelo.
  2. Intraventricular, o dentro de los ventrículos cerebrales, un sistema de cisternas que contienen líquido.

Entre hemorragias intraparenquimatosas, Se distinguen las hemorragias intraparenquimatosas:

  1. A ubicación típica, cuya localización está en las estructuras profundas del cerebro, como los ganglios basales, el tálamo, la protuberancia, el tronco encefálico y el cerebelo;
  2. A ubicación atípica, o al nivel de los lóbulos cerebrales.

Todas estas clasificaciones de hemorragia cerebral son muy utilizados por los médicos, ya que cada uno de ellos puede correlacionarse con una sintomatología peculiar y un pronóstico diferente.

hemorragia subdural

Tomografía computarizada del cerebro que muestra un hematoma subdural izquierdo.

Causas de hemorragia cerebral

En función del sitio de aparición se reconocen diversas causas y / o factores de riesgo que pueden incrementar drásticamente la incidencia de esta patología. Entre estos, recordamos causas de hemorragia cerebral como:

  1. Hipertensión, lo que provoca importantes alteraciones estructurales en particular arteriolas cerebrales, predisponiéndolas a su rotura. Este factor es responsable del 60-70% de los casos de hemorragia cerebral;
  2. Angiopatía amiloide, o una enfermedad caracterizada por el depósito de una sustancia proteica insoluble en las paredes de los vasos, que altera la elasticidad y estructura de los vasos. Esta patología induce un aumento 40% en la incidencia de hemorragias en el distrito craneal;
  3. Malformaciones vasculares (o MAV), como angiomas y aneurismas, que debilitan los vasos y los hacen más propensos a romperse;
  4. Utilizando medicamentos anticoagulantes crónicos o agentes antiplaquetarios, como warfarina (Coumadin), heparina, ácido acetilsalicílico (cardioaspirina). En estos casos, el paciente parece ser más susceptible a la génesis de una hemorragia mayor incluso por traumatismos menores;
  5. Trauma cerebral, ya que el impacto puede provocar la rotura de vasos cerebrales, especialmente en pacientes que toman anticoagulantes en forma crónica;
  6. Enfermedades del coagulación, como la hemofilia, que expone a la persona a un mayor riesgo de hemorragia;
  7. Hemorragias de enfermedad neoplásica, como melanoma o carcinoma de células renales;
  8. Uso crónico de sustancias estupefacientes, incluyendo cocaína y anfetamina;

El 80% de todas las hemorragias cerebrales no relacionadas con terapias anticoagulantes o antiagregantes plaquetarias depende de la hipertensión o angiopatía amiloide, por lo que son factores de riesgo a controlar y no subestimar.

Síntomas de hemorragia cerebral

En caso de hemorragia, la zona afectada por la hemorragia implementa mecanismos destinados a preservar la integridad de la estructura anatómica, formando una zona de hinchamiento alrededor de la lesión hemorrágica, denominada "edema perilesional cerebral". A esta condición también se le suma toda la sangre que sale del vaso. La expansión de estos líquidos en un compartimento rígido como el cráneo, compuesto íntegramente por hueso indeformable, induce una condición llamada "hipertensión intracraneal", que bloquea la circulación arterial.

Al mismo tiempo, la sangre filtrada ya no transportará el oxígeno y los nutrientes que el órgano necesita al área de competencia del cerebro.

¿Cuáles son los principales síntomas del accidente cerebrovascular hemorrágico?

LA síntomas dehipertensión intracraneal suelen ser inespecíficos y varían según la extensión del sangrado. Con frecuencia podemos encontrar síntomas de alarma, como:

  1. Dolor de cabeza intenso, pero a menudo leve o ausente en los ancianos;
  2. Náuseas y vómitos, frecuentemente asociados con dolores de cabeza.
  3. Sensación de zumbido en los oídos, sincronizado con los latidos del corazón;
  4. Bradicardia, que es una reducción de los latidos por minuto.
  5. Letargo y somnolencia iniciales, que pueden degenerar en una pérdida repentina del conocimiento, hasta el coma.

En función del territorio afectado por la hemorragia, también podemos encontrar síntomas como:

  1. Déficit de fuerza, motilidad y coordinación de una o más extremidades;
  2. Incapacidad para hablar correctamente
  3. Sensación de hormigueo y entumecimiento en la piel;
  4. Temblores de manos y pies;
  5. Pérdida del equilibrio
  6. Diferente diámetro de las pupilas, solo en casos de hemorragia avanzada;
  7. Convulsiones repentinas incluso en pacientes que no tienen antecedentes clínicos de epilepsia, ya que la sangre, que se escapa de los vasos, irrita las neuronas y provoca su descarga repentina;
  8. Elevación de la temperatura corporal, que empeora el pronóstico del paciente.

Sin embargo, debe recordarse que todos estos síntomas dependen exclusivamente de la cantidad de sangre que sale de los vasos. De hecho, las pequeñas hemorragias pueden causar déficits limitados sin comprometer la conciencia y la capacidad de moverse de ninguna manera, pero es importante que un experto observe fácilmente cualquier señal de advertencia. El médico, por tanto, debe ser escrupuloso y vigilar cuidadosamente todas las posibles causas predisponentes, para actuar con prontitud y corregir los factores de riesgo, si es posible.

Diagnóstico de hemorragia cerebral

La historia de patologías previas, los tratamientos farmacológicos y los hábitos voluptuosos del paciente son muy importantes, ya que nos permiten comprender la causa del sangrado.

La sintomatología no es muy específica de la enfermedad, ya que es muy similar a la provocada por el ictus isquémico, pero permite sospechar una hemorragia en el interior del cráneo. En el caso de sangrado en curso, primero se controlan los parámetros cardiocirculatorios y respiratorios, para evitar paros cardiorrespiratorios y la posterior isquemia.

A continuación, se realizan análisis de sangre, hematoquímicos y parámetros de coagulación, con el fin de estudiar al paciente en detalle y enmarcar su problema de la mejor manera posible.

Se necesitan algunas pruebas de imagen más específicas para diagnosticar una hemorragia cerebral. Se utilizan principalmente:

  1. Tomografía computarizada (TC) cerebral. Se realiza sin la ayuda de medio de contraste en urgencia, ya que permite en cualquier caso visualizar el sangrado y excluir el ictus sobre una base isquémica;
  2. Resonancia magnetica (RM) del cerebro con medio de contraste, utilizado para detectar la presencia de malformaciones vasculares o sangrado o hemorragias previas;
  3. Angiografía asociada con TC del cerebro (angiografía por TC cerebral) o una resonancia magnética (MRA del cerebro), para estudiar la presencia de MAV que causan sangrado. Este método también permite actuar directamente a nivel de la embarcación averiada, permitiendo que se cierre eficazmente si las circunstancias lo permiten.

Terapia de accidente cerebrovascular hemorrágico

¿Cómo se trata esta grave enfermedad? ¿Existen tratamientos adecuados?

La terapia se basa en dos pilares fundamentales:

  1. ahí terapia quirúrgica, dirigido al drenaje de sangre filtrada, especialmente en pacientes cuyas condiciones neurológicas se están deteriorando rápidamente. Se puede hacer un agujero al nivel del cráneo o en la apertura completa del cráneo, llamado craneotomía, según la ubicación y el tamaño del evento hemorrágico. Hasta la fecha, lamentablemente, existen hemorragias en sitios donde la agresión quirúrgica no es posible;
  2. ahí Terapia medica, que tiene como objetivo considerar en primer lugar todos aquellos síntomas que ponen en peligro la vida del paciente, como un posible paro cardiorrespiratorio e hipertensión intracraneal, corrigiendo los factores de riesgo más fácilmente atacables, como la hipertensión, problemas de hipertermia y coagulación. Por ello, se asegura la ventilación pulmonar, mediante la administración de diuréticos, como manitol y furosemida, y vasodilatadores, como el nitroprusiato, para el control de la presión arterial sistémica y en el interior del cráneo. En esta situación, sin embargo, no es necesario llevar los valores de la presión sistémica de nuevo a un rango normal, ya que se correría el riesgo de tener una condición de mala perfusión cerebral, además de deletérea. Según el paciente y la terapia anticoagulante seguida por él, se pueden administrar preparaciones capaces de normalizar la coagulación sanguínea normal. En primer lugar, se pueden administrar concentrados de plaquetas y protrombina, pero se pueden utilizar factores como la protamina y la vitamina K, incluso en virtud de una posible cirugía posterior.

Pronóstico

Ahí pronóstico de esta patología y la recuperación neurológica dependen en particular del tamaño de la hemorragia, de la causa desencadenante y de su localización, así como de la edad y el estado clínico del paciente antes del episodio hemorrágico. El paciente también puede encontrarse con problemas no neurológicos, como infecciones y cambios arrítmicos del corazón, que pueden afectar el curso de la enfermedad. La mortalidad dentro de los treinta días es 50%, mientras que la presencia de alta discapacidad un año después del evento hemorrágico afecta hasta un tercio de los pacientes.

Rehabilitación

Ahí rehabilitación se basa en la recuperación de la funcionalidad perdida tanto desde el punto de vista cognitivo, tanto desde el punto de vista motor, como desde el punto de vista de la sensibilidad. En algunos casos, buena parte de los problemas que se produjeron tras el sangrado se pueden restaurar hasta la vuelta a las actividades laborales habituales, pero es fundamental que el paciente siga la terapia prescrita por el médico y que se inicie el tratamiento rehabilitador lo antes posible. Existen numerosos protocolos efectivos que utilizan los especialistas para la recuperación cognitiva, entre los que el más utilizado es el método Perfetti. Desde el punto de vista motor, es fundamental la colaboración entre neurólogo, fisiatra y fisioterapeuta, que elaborará un plan de recuperación adaptado a las necesidades y condiciones generales y neurológicas del paciente.

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