EMBOLIA PULMONAR: causas, síntomas de tromboembolismo pulmonar

L 'embolia pulmonar es una obstrucción total o parcial delarteria pulmonar y / o sus ramificaciones. Dado que se trata de una enfermedad grave y de riesgo, es recomendable no subestimar los síntomas y consultar inmediatamente a un médico o un centro de salud para reducir el riesgo de complicaciones graves.
Este texto no pretende sustituir la necesaria relación médico-paciente, sino simplificar, a través de un lenguaje inmediato, las características, causas, síntomas y terapia de la embolia pulmonar.

Embolia pulmonar

Trombosis y embolia

Trombosis ed embolia no representan la misma patología, pero a menudo se confunden. Más precisamente, la embolia (pulmonar) es en la mayoría de los casos una complicación grave de una trombosis: en este caso hablamos de tromboembolismo pulmonar.

¿Qué es un trombo? UN trombo es una obstrucción de un vena tu odias una arteria debido a un coágulo de sangre que se adhiere a las paredes de la vena (o arteria) y causa una obstrucción parcial o total con la consiguiente interrupción del flujo sanguíneo normal. Dependiendo de si se trata de una vena o una arteria (menos frecuente) tomará el nombre de trombosis venosa o trombosis arterial.

¿Qué es una embolia? Un émbolo es una parte de la masa trombótica principal que se desprende de su punto de origen (pared venosa o arterial) y comienza a circular en el torrente sanguíneo. Estos fragmentos trombóticos (émbolos) son muy peligrosos ya que pueden llegar a vasos de menor diámetro, obstruyendo parcial o totalmente el flujo sanguíneo, generando isquemia. Si la obstrucción causada por la embolia ocurre en los vasos pulmonares, es isquemia pulmonar (falta temporal de sangre en los pulmones).

Sistema respiratorio y circulatorio

Para comprender fácilmente la embolia pulmonar, son necesarias algunas notas sobre los sistemas respiratorio y circulatorio.
El sistema respiratorio está formado por el tracto respiratorio superior (nariz, faringe, laringe), el tracto respiratorio inferior (tráquea y bronquios) y los pulmones.
El aire inhalado pasa por las vías respiratorias para llegar a los pulmones. En los pulmones, y más precisamente en los alvéolos, el gas se intercambia con la sangre, que se carga de oxígeno y se transporta a la aurícula izquierda del corazón a través de la vena pulmonar.

El sistema circulatorio está formado por corazón, arterias, venas y capilares.
Las arterias se distinguen de las venas porque la sangre oxigenada fluye a través de ellas y llega a todo el organismo, mientras que las venas devuelven sangre pobre en oxígeno y rica en dióxido de carbono al corazón. Las venas y arterias pulmonares son una excepción.

De hecho, la sangre rica en oxígeno pasa por la vena pulmonar.
La arteria pulmonar, por otro lado, que lleva la sangre del corazón a los pulmones, no transporta sangre oxigenada, pero es rica en dióxido de carbono.
La circulación de la sangre se puede dividir en dos círculos: el círculo pequeño, que se refiere al intercambio entre los pulmones y el corazón (circulación pulmonar) y el círculo grande (circulación sistémica) en el que el corazón irriga todo el organismo.

Causas de la embolia pulmonar.

Como ya se mencionó, la embolia es una complicación grave de la trombosis. Se llama tromboembolismo o trombosis pulmonar porque el émbolo es parte del material trombótico que se ha convertido en trombosis. En la mayoría de los casos, el trombo comienza a partir de una trombosis de las extremidades inferiores (específicamente una trombosis venosa profunda) y, subiendo hacia el corazón, obstruye un vaso sanguíneo en el pulmón.

El émbolo puede estar constituido por un coágulo de sangre cuando se genera por una trombosis venosa profunda (95% de los casos) o puede presentarse como una burbuja de aire, de líquido, de masa tumoral, de grasa en el resto de casos. Si la embolia obstruye la arteria pulmonar, la cantidad de sangre en los pulmones disminuye, con graves consecuencias (embolia pulmonar masiva, isquemia pulmonar, aneurisma pulmonar, hasta la muerte, en los casos más dramáticos).
Dado que la embolia pulmonar es en la mayoría de los casos una complicación grave de la trombosis venosa profunda, es necesario conocer (y prevenir, cuando sea posible) las causas de esta última.

La inactividad física prolongada, el daño a las paredes venosas y la hipercoagulabilidad son las posibles causas de una trombosis venosa profunda.
La inactividad física significa situaciones diferentes: desde quienes pasan muchas horas sentados (por trabajo, para un largo viaje en automóvil o avión) hasta quienes se ven obligados a permanecer en una posición fija o inmovilizados en la cama debido a operaciones sometidas o para otras condiciones patológicas.

Si, por el contrario, se daña una pared venosa, después de una fractura ósea, por ejemplo, se forman coágulos localmente para detener el sangrado. Una porción (embolia) puede desprenderse de este coágulo y comenzar a fluir por las venas hasta el corazón y los pulmones.
Finalmente, la hipercoagulabilidad (tendencia a la formación de coágulos de sangre) puede depender de algunos tumores, de las características genéticas de la trombofilia, de la insuficiencia cardíaca o de la hipertensión.

Factores de riesgo de tromboembolismo pulmonar

Ciertos comportamientos y hábitos pueden contribuir a la aparición de trombosis de las extremidades inferiores.
Una vida demasiado sedentaria, el trabajo en posición estática, la vejez, los episodios de embolia o trombosis en la familia, el sobrepeso, la obesidad, el embarazo, el tabaquismo y los anticonceptivos orales son factores de riesgo que no deben ser subestimar.

Síntomas de embolia pulmonar.

Los síntomas con los que se produce una embolia pulmonar son variados (disnea, dolor torácico severo, tos con sangre, cianosis, arritmia) y es aconsejable no descuidarlos para poder intervenir de inmediato.

La disnea (dificultad para respirar) puede manifestarse en formas leves, aparentemente insignificantes, hasta insuficiencia respiratoria grave con aparición de cianosis.
La cianosis es causada por la decoloración azulada de las extremidades del cuerpo, como manos, pies, labios, oídos debido a una mala oxigenación de la sangre.
La tos es seca, con posible sangre o sangre mezclada con flema.

Finalmente, la arritmia cardíaca es una alteración del ritmo y latido cardíacos normales.
Cuando las paredes de las arterias pulmonares se estrechan o permanecen ocluidas, puede producirse hipertensión pulmonar: un aumento prolongado de la presión arterial en los pulmones.

Los síntomas de la hipertensión pulmonar coinciden con los de la embolia pulmonar (siendo en algunos casos consecuencia directa de esta patología) y son: dificultad para respirar (disnea), sensación de desmayo, dolor o sensación de fuerte presión en el pecho, mareos.
Es fundamental no descuidar ni subestimar estos síntomas, aunque se presenten de forma leve, ya que en los casos más graves puede derivar en un infarto pulmonar por la persistente falta de oxígeno en los pulmones.

Diagnóstico de embolia pulmonar

Los síntomas de la embolia pulmonar se pueden confundir con otras enfermedades, por lo que es necesario un diagnóstico eficaz y preciso.
Los criterios de Wells facilitan un correcto diagnóstico e identificación de la mejor estrategia al evaluar cada caso individual a través de una puntuación que permite clasificar a los pacientes con alto y bajo riesgo de embolia pulmonar.

Posteriormente, mediante análisis de sangre es posible identificar el dímero D, que aumenta para contrarrestar un proceso anormal de coagulación en la sangre.
La causa del dímero D elevado es, por tanto, una actividad de coagulación más alta de lo normal, debido a trastornos tromboembólicos.

Cuando se sospecha una embolia pulmonar, es esencial controlar las extremidades inferiores, ya que la trombosis venosa profunda a menudo también crea una hinchazón visible en las extremidades inferiores. Para analizar la situación de los vasos sanguíneos se requiere una ecografía Doppler de miembros inferiores, capaz de detectar cualquier trombosis venosa profunda.
La angiografía por TC (angiografía de adquisición por tomografía computarizada) es una prueba extremadamente eficaz, ya que le permite ver directamente la embolia, o émbolos, en la circulación pulmonar.

La gammagrafía pulmonar analiza la capacidad ventilatoria y la perfusión pulmonar. Primero, el paciente inhala una sustancia gaseosa radiactiva para comprobar la capacidad ventilatoria y luego se inyecta una sustancia radiactiva en la vena que muestra cómo llega la sangre a los pulmones a través de los vasos sanguíneos.
El ecocardiograma analiza el ventrículo derecho que, en el caso de hipertensión pulmonar, puede conducir a una descompensación grave, excluyendo también la posibilidad de un infarto de miocardio (corazón).

Terapia de embolia pulmonar

La intervención rápida con la terapia adecuada es esencial para la supervivencia del paciente. La terapia que se indica a continuación se refiere a una embolia pulmonar causada por una trombosis venosa profunda.

La terapia más frecuente y eficaz es la farmacológica, concretamente el uso de anticoagulantes (heparina, warfarina) para diluir la sangre, interrumpiendo o ralentizando el proceso de coagulación.
En los casos más graves, como la embolia pulmonar masiva (situación en la que se compromete más del 50% de la circulación pulmonar), la cirugía se realiza con operaciones extremadamente arriesgadas e invasivas (embolectomía y filtrado de la cava) y con fármacos trombolíticos que permiten la disolución de los coágulos. de sangre pero con efectos secundarios peligrosos, como sangrado.

La terapia con anticoagulantes suele comenzar con heparina intravenosa. Después del tratamiento con heparina, la terapia sigue con la toma de warfarina por vía oral.

La duración de la terapia con anticoagulante oral es variable y depende de las características de cada paciente, además son necesarios controles sanguíneos constantes, en particular el INR, que es el tiempo de coagulación, para determinar una dosis correcta del fármaco.
A medida que pasan las semanas y el paciente se estabiliza con respecto a la terapia, los controles se vuelven menos frecuentes.

Durante la terapia es muy importante seguir algunas precauciones: no cambiar bruscamente la dieta sino reducir la ingesta de alimentos con alto contenido en vitamina K, ya que invalida parcialmente los efectos del anticoagulante.
Es recomendable no tomar alcohol y bebidas espirituosas, no comer alimentos ricos en grasas, dejar de tomar terapias hormonales como los anticonceptivos orales, no fumar y contactar con su médico por cualquier otro fármaco y / o suplemento natural que desee. contratar.

Consecuencias del tromboembolismo pulmonar

Las consecuencias de una embolia pulmonar pueden ser muy graves: hemorragia pulmonar, hipertensión pulmonar, colapso cardiovascular, insuficiencia cardíaca, isquemia pulmonar. En los casos más dramáticos, la embolia puede provocar un infarto de miocardio y el infarto de pulmón es peligroso ya que consiste en la necrosis del tejido pulmonar, llegando incluso a provocar la muerte.

Recuperación y mortalidad de la embolia pulmonar

Aunque se trata de una patología de extrema gravedad, la puntualidad de la intervención y el tratamiento farmacológico permiten en la mayoría de los casos la recuperación del paciente. Cuando la cirugía es necesaria, la probabilidad de que el paciente no sobreviva aumenta considerablemente, tanto por la gravedad de la situación inicial como por la invasividad de la propia operación.

La tasa de mortalidad por embolia pulmonar depende de varios factores, como: la edad del paciente, patologías específicas, la posibilidad de recaída y las consecuencias secundarias de la embolia en sí en los pulmones, corazón, sistema circulatorio y respiratorio del paciente.

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