Bronquitis aguda y crónica: causas, síntomas y tratamiento

Bronquitis

Ahí bronquitis Es una patología inflamatoria muy extendida que afecta al árbol bronquial y que puede ser aguda, de corta duración o crónica, con síntomas persistentes. Puede ser causada por una infección bacteriana, un virus, pero también conoce inhalantes nocivos como el humo u otros gases irritantes, como en el caso de la bronquitis asmática. Los síntomas suelen ser tos, dificultad para respirar y fiebre. La terapia está relacionada con el tipo de agente que desencadena la inflamación de los bronquios. En los siguientes párrafos analizaremos los otros tipos de bronquitis, los síntomas y el tratamiento médico necesario para el tratamiento.

¿Qué son los bronquios?

Para comprender a fondo las características de la bronquitis y analizar sus tipos, causas y remedios, es fundamental comprender en principio qué son los bronquios, cómo están estructurados y qué función cumplen. Los bronquios constituyen las vías respiratorias que siguen a la tráquea, son fundamentales para llevar el aire de la boca a los pulmones y, viceversa, para eliminar los gases residuales después de que se ha producido el intercambio entre oxígeno y dióxido de carbono en los alvéolos pulmonares. . Los bronquios se dividen en bronquios primarios (externos al pulmón) y luego, gradualmente con un calibre cada vez menor, en bronquios lobares, bronquios segmentarios, bronquios lobulillares, bronquiolos interlobulillares y bronquiolos terminales.

Los bronquios primarios forman el árbol bronquial y, a su vez, se subdividen en el bronquio derecho y el bronquio izquierdo (cada uno se encuentra cerca de un pulmón).
Los bronquios tienen la función fundamental de trasladar el aire procedente de la nariz o la boca a los alvéolos pulmonares.

Síntomas de bronquitis

Uno de los síntomas comunes a los distintos tipos de bronquitis (que analizaremos en el siguiente párrafo) es la tos, una herramienta imprescindible gracias a la cual el organismo intenta eliminar el patógeno que provocó la inflamación. En el caso de la bronquitis aguda, la tos puede durar un período de tiempo bastante largo que puede llegar a las 3 semanas. En presencia de bronquitis crónica, el fenómeno puede durar varios meses.
La tos suele ir acompañada de la expectoración de flemas amarillas o verdes en presencia de bronquitis bacteriana.
Otros tipos de síntomas que caracterizan a cualquier forma de bronquitis son fiebre, dolor de pecho y dificultad para respirar. A veces, la bronquitis puede manifestarse como fiebre alta sin otros síntomas, mientras que en otros casos puede suceder que la bronquitis sea sin tos o sin fiebre.
La bronquitis puede afectar incluso a los más pequeños. En este sentido, los síntomas de la bronquitis en los niños son esencialmente similares a los que se encuentran en los adultos, en particular tos, fiebre y flemas.
¿La bronquitis es contagiosa? Si otra persona entra en contacto con las gotitas de esputo del paciente, podría contraer la patología inflamatoria. Esto se produce por estornudos o tos, por lo que siempre es aconsejable proteger la nariz y la boca en estos casos, evitando contagiar a otras personas.

Tipos de bronquitis: bacteriana, viral, aguda, crónica, asmática.

La bronquitis puede tener diferentes características según el tipo de patógeno que sea la causa.
La forma más común de bronquitis es la aguda que a menudo resulta de un resfriado normal. Por lo general, es posible deshacerse de él en poco tiempo, incluso si la tos puede persistir durante varias semanas. La bronquitis crónica, por otro lado, es más grave y tiene una sintomatología mucho más duradera. En este caso (especialmente en fumadores) los bronquios están constantemente irritados e inflamados. La bronquitis crónica no debe confundirse con la enfermedad pulmonar obstructiva crónica o la EPOC. Esta última es una enfermedad pulmonar incapacitante de la que no siempre es posible recuperarse. Suele ser causada por la inhalación continua de gases nocivos y se caracteriza por dificultad para respirar y tos crónica.
Otra distinción fundamental se refiere a las diferencias entre la bronquitis viral y bacteriana. Los casos más comunes están relacionados con la bronquitis viral, caracterizada por dolor en la espalda, pecho, fiebre, tos y dolor en el pecho (en ocasiones, se define incorrectamente como un "dolor en los bronquios"). La forma viral no produce flemas. Este último elemento en particular la distingue de la bronquitis bacteriana, caracterizada por tos catarral, dolor torácico central y fiebre más alta.
La bronquitis bacteriana debe contrarrestarse con la ingesta de antibióticos, mientras que la forma viral se puede tratar con remedios naturales, medicamentos de venta libre y un poco de descanso saludable.
Independientemente del tipo de bronquitis contraído, las personas con asma deben comunicarse de inmediato con su médico si se presenta uno de los síntomas enumerados anteriormente.
En este sentido cabe mencionar otro tipo de bronquitis, a saber, la bronquitis asmática o bronquitis asmática, caracterizada por tos seca. En este caso, es difícil para el paciente expectorar. Otros síntomas de la bronquitis asmática son malestar en el pecho, ardor en el pecho y en algunos casos fiebre.
La bronquitis en los niños a menudo está relacionada con resfriados o laringitis y, con el tratamiento adecuado, los síntomas desaparecen en tres semanas. Incluso en el caso de los niños, las formas más comunes son las virales y se acentúan por la inhalación de humo y contaminantes. Entre las formas de bronquitis que afectan especialmente a los niños mencionamos la bronquitis espástica o broncoespasmo. La bronquitis asmática en los niños también es bastante común.
Otra patología inflamatoria de los bronquios es la bronquitis infecciosa, causada por virus como adenovirus, coronavirus y Mycoplasma pneumoniae.
Cerramos hablando de la peribronquitis, una patología inflamatoria particular que afecta a los intersticios del pulmón cercanos a los bronquios y que puede tratarse con antibióticos.

Causas de la bronquitis

Entre los patógenos que causan bronquitis con mayor frecuencia, los virus son los más extendidos. La bronquitis bacteriana es de hecho más limitada y rara.
Otros patógenos, como el humo o los gases nocivos, pueden afectar el funcionamiento normal de los bronquios, provocando una acción inflamatoria sobre los bronquios. En particular, el humo del cigarrillo puede afectar el funcionamiento regular de las pestañas bronquiales o bloquear su acción. En las grandes ciudades, el smog y los gases de escape de los automóviles o el micropolvo industrial también pueden causar irritación del árbol bronquial.
El virus de la influenza es sin duda uno de los virus que con mayor frecuencia causa bronquitis. En estas situaciones, los pacientes informan "Tengo dolores en el pecho cuando respiro".

Tratamiento de bronquitis y remedios naturales.

Antes de diagnosticar definitivamente la bronquitis, el paciente debe someterse a un análisis cuidadoso para examinar primero el estado de salud de las vías respiratorias superiores.
En cuanto a la cura, el tratamiento médico depende obviamente del tipo de bronquitis. En presencia de patologías crónicas, una nutrición adecuada puede ayudar al cuerpo a contrarrestar la inflamación y la sensación de pesadez en el pecho de manera más eficaz. En estos casos sí es útil consumir verduras, frutas y alimentos con una alta concentración de omega 3.
Para favorecer la expectoración de la mucosidad que produce el organismo en presencia del estado inflamatorio bronquial, el consumo de infusiones e infusiones como la salvia o la malva pueden facilitar la expulsión de patógenos.
Incluso el jengibre es una verdadera panacea para la bronquitis. Basta preparar una infusión caliente utilizando un trozo de raíz y endulzando la bebida con una cucharadita de miel. Lo mismo ocurre con la cúrcuma, que a diferencia del jengibre debe diluirse en una taza de leche caliente. Ambas bebidas deben consumirse tres veces al día.
Para prevenir las formas virales sobre todo, puede ser útil cubrir adecuadamente el pecho, especialmente en los períodos más fríos del año. Limitar o eliminar por completo el hábito de fumar es fundamental, especialmente en presencia de formas crónicas de la enfermedad.
Independientemente del tipo de bronquitis que contraiga, el paciente deberá necesariamente descansar unos días y abstenerse de realizar cualquier tipo de actividad física.
Incluso consumir tés de hierbas calientes o líquidos en general puede acortar los tiempos de curación.
Por lo general, las formas virales se resuelven de forma autónoma en una semana, mientras que para las bacterianas es necesario recurrir a antibióticos. La bronquitis bacteriana debe mantenerse bajo control y tratarse a tiempo. De lo contrario, podrían convertirse en bronconeumonía.

Diagnóstico diferencial: diferencia con neumonía, bronconeumonía, pleuresía, traqueítis

La bronquitis se confunde a menudo con otras patologías que afectan al sistema respiratorio y con las que tiene diversas similitudes, especialmente en lo que se refiere a los síntomas. Entre estos nos ocuparemos de la neumonía, bronconeumonía, pleuresía y traqueítis.
A diferencia de la bronquitis que afecta únicamente a los bronquios, en la neumonía la inflamación afecta única y exclusivamente al tejido pulmonar. No debe confundirse con la neumonía el brote pulmonar, un tipo particular de patología inflamatoria que afecta solo a ciertas partes del pulmón y que a menudo es el resultado de una gripe no tratada adecuadamente. La diferencia entre bronquitis y bronconeumonía es más sutil. Este último representa un tipo particular de neumonía que, además de afectar al tejido pulmonar, también afecta a los bronquios y bronquiolos. Los principales síntomas de la bronconeumonía incluyen fiebre, tos catarral y dificultad para respirar. La pleuresía afecta a otro elemento estructural del sistema respiratorio además de los bronquios, a saber, la pleura. La pleura es la membrana que recubre el exterior de los pulmones y envuelve el interior del pecho. Entre las principales causas de pleuresía las más frecuentes son la neumonía, la tuberculosis o la inhalación de sustancias nocivas para la salud del organismo. En casos limitados, la pleuresía puede sumarse a la neumonía, dando lugar a una patología conocida como pleuroneumonía.
Finalmente, existe otra diferencia fundamental a subrayar entre la bronquitis y la traqueítis. Este último no es más que una inflamación de la tráquea que también afecta a los niños. La traqueítis suele ser de origen bacteriano, pero en otros casos puede ser de naturaleza viral. Los patógenos externos de naturaleza contaminante, como el smog o el humo del cigarrillo, también pueden irritar la tráquea y, por lo tanto, causar traqueítis. Los síntomas comunes incluyen tos, dolor de garganta y de cabeza.

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